Aníbal Sánchez y el valor de la paciencia
David Schoenfield (ESPN), mayo 25.- El 6 de septiembre de 2006, un lanzador de 22 años llamado Aníbal Sánchez lanzó un partido sin hits ni carreras ante los Diamondbacks de Arizona mientras lanzaba para los Marlins. Fue el punto más brillante de una impresionante temporada de novato en la que tuvo marca de 10-3 con efectividad de 2.83 y llegó a recibir algunos votos para el premio de Novato del Año. Lucía como un as en potencia.
Por supuesto, la trayectoria de las carreras de los lanzadores no siempre son predecibles, y los problemas en el hombre limitarían a Sánchez a menos de 170 entradas en las siguientes tres temporadas.
Viajamos en el tiempo a Detroit hasta el 2013, y luego de un par de temporadas sólidas, aunque nada espectaculares, finalmente comenzamos a ver señales de ese as. Primero fue la salida en la que logró 17 ponches ante los Bravos hace varios viernes; anoche llevó un partido sin hits ni carreras hasta la novena entrada antes de que Joe Mauer se lo rompiera con un sencillo con un out. Sánchez logró sacudirse para ponchar a los siguientes dos bateadores y terminar el partido con una victoria 6-0 de los Tigres, en la que permitió ese único imparable.
Sánchez lució un poco errático al principio del juego ante los Mellizos, otorgándole boleto a un bateador en cada una de las primeras dos entradas antes de encender el interruptor de "dominio total". Retiró a 18 contrarios de forma consecutiva, desde la segunda hasta la octava entrada, y aparte de la línea que le conectó Justin Morneau directamente hacia el campocorto Jhonny Peralta en la parte alta de la séptima entrada, no hubo nada más que le pudiesen conectar de forma sólida hasta el sencillo de Mauer.
Sánchez llevaba un conteo alto de lanzamientos, al llegar a los 90 luego de seis entradas, y parecía que el manager Jim Leyland estaba considerando la idea de sacarlo a pesar de estar lanzando un partido sin hits. Pero al terminar la séptima entrada con apenas nueve lanzamientos, eso le permitió a Sánchez enderezar el camino, y pudo continuar sin mayores problemas hasta la novena entrada.
Mauer era ciertamente el mayor obstáculo que se interponía entre Sánchez y el partido sin hits. Y como se temía, Mauer engarzó un lanzamiento en conteo de 1-1 y la depositó en el jardín central para un sencillo limpio.
El juego sin hits habría sido una gran proeza sin duda, pero el permitir un hit no desmerece la calidad de lanzador en la que se ha convertido Sánchez. Es además una lección que algunas veces debemos aprender con lanzadores prospectos. Es fácil descartarlos cuando han tenido lesiones o problemas de alguna índole por un largo periodo de tiempo, pero vale la pena mantener la fe en ellos mientras mantengan intacto su repertorio.
En años recientes hemos visto un par de ex prospectos que se desarrollaron tarde, como Homer Bailey, Brandon McCarthy y ahora Sánchez. Así que si se sienten tentados a tirar la toalla con peloteros como Julio Teherán y Brandon Morrow porque su ascenso no ha sido tan rápido y limpio como se esperaba, quizás deban tener un poco más de paciencia.
Mientras algunos lanzadores, como Matt Harvey y Shelby Miller, despuntan desde el inicio en las mayores, a otros, como Sánchez, les toma algunos años encontrarse como peloteros. Con él, Justin Verlander y Max Scherzer al frente de la rotación, es posible que los Tigres tengan el mejor trío de abridores en todo el béisbol.



