El cambio de Aníbal Sánchez
VÍCTOR MIGUEL GÓMEZ TOVAR (EL UNIVERSAL), abril 28.- Transcurría la primavera de 2010 y Aníbal Sánchez luchaba por un cupo en la rotación de los Marlins de Florida.
Aquel lanzador de 26 años de edad se había sometido a un fuerte régimen alimenticio que lo ayudó a llegar en plenitud de condiciones a Júpiter, Florida, donde los peces desarrollan su spring training.
Él necesitaba mantenerse saludable -se operó el hombro derecho en 2007- para demostrar esa calidad que lo llevó a lanzar un juego sin hit ni carreras en 2006, su año de estreno.
"Sólo quiero estar saludable toda la temporada, porque con la salud tienes éxito". Aníbal tenía razón.
Los 17 ponches que logró el ahora abridor de los Tigres de Detroit hace dos noches frente a la temible ofensiva de los Bravos de Altanta es otra muestra de que su carrera dio un giro de 360 grados.
El maracayero solo acumuló 49 aperturas entre 2006 y 2009. En esta zafra va en vía de alcanzar su cuarta campaña con 30 o más presentaciones.
Aníbal, en este momento, está justificando cada dólar que percibe de su jugoso contrato que firmó en el invierno por cinco años y 80 millones de dólares.
Después de su extraordinaria presentación en el Comerica Park, Sánchez quedó con la segunda mejor cifra de ponches (41) para un abridor de la Liga Americana en lo que va de cosecha.
Hasta ayer, superaba a su compañero Justin Verlander -el lanzador mejor pagado en la historia- y comandaba a la rotación bengalí en innings lanzados (33.2) y efectividad (1.34). Compartía con Doug Fister el liderato de victorias (3).
Sobran los motivos para justificar que este es el mejor arranque de Aníbal.
Sin embargo, él va por más. "Esto es asombroso, pero simplemente debo seguir trabajando. Esto no termina aquí", fueron sus primeras palabras después de emular a Johan Santana, quien se convirtió en el primer venezolano en guillotinar a 17 en un encuentro de nueve entradas.
Eso ocurrió en ante los Rangers de Texas en 2007, cuando el doble Cy Young aun vestía la camiseta de los Mellizos de Minnesota.
Aníbal también destronó a Mike Lolich, quien tenía el récord para la franquicia con 16 ponches ante los Medias Blancas de Chicago en 1969.
"Estoy sorprendido por la cantidad de ponches. Nunca había estado en una situación como esta y me estoy enterando que establecí un récord para la franquicia", confesó el serpentinero que alcanzó 14 ponches frente a los Cascabeles de Arizona el 28 de abril de 2012, cuando aun pertenecía a Miami.
Por si fuera poco, Sánchez también se convirtió en el primer lanzador con más ponches en Juegos de Interligas, desde que Pedro Martínez abanicó a 16 en 1999.
"Es difícil lograr algo mejor que eso'', dijo el manager Jim Leyland, fiel creyente de la capacidad y calidad de Aníbal.
No en vano, Leyland semanas atrás aseguró que a Sánchez no le daban el crédito necesario.
Y es que en Detroit existe una especia de admiración por el maracayero, en especial por su ética de trabajo y disciplina, aspectos que son modelos a seguir en la Ciudad del Motor.
"Nadie trabaja como Aníbal. Siempre trato de seguir su rutina", decía el relevista criollo Brayan Villarreal en la pasada primavera.
Evidente cambio
En este inicio de temporada, Sánchez ha demostrado un notable control sobre sus envíos, un fantasma con el que luchó en el pasado.
En 33.2 actos de labor solo ha otorgado nueve boletos, de los cuales uno lo concedió frente a Atlanta.
El repertorio de Aníbal también sufrió una modificación. Según Baseball Brooks.com, el criollo este año agregó el splitter a su repertorio.
Mientras que FanGraphs.com, reseña que ahora emplea más la curva y el cambio con respecto a años anteriores.
"Estaba mezclando todo sus envíos de manera correcta. Atacaba la zona de strike con su lanzamientos quebrados y luego se fue ampliando su zona de strike", comentó el receptor Brayan Peña, quien hizo batería con Aníbal.
"Él fue un tipo diferente esta noche", dijo Dan Uggla, quien fue recetado en cuatro ocasiones por su ex compañero en los Marlins.
"Cuando vimos la actuación de Sánchez, nos dimos cuenta que era muy difícil luchar contra eso", comentó el abridor Paul Maholm, quien fue vapuleado por la ofensiva de los bengalíes, que al final se llevó la victoria 10 por 0.
Hoy Aníbal saborea las mieles del triunfo, luego de superar con creces los obstáculos que se consiguió al principio de su carrera. Para él, la constancia y disciplina han sido sus fuentes del éxito.



