Flores en blanco pero feliz
Prensa Bravos de Margarita, julio 13. Wilmer Flores participó en su primer Juego de Estrellas del Futuro. Dada la presencia de un inspirado Alcides Escobar en la grama corta, el joven de 17 años - el próximo mes llegará a la mayoría de edad - cubrió la segunda almohadilla, en el evento realizado ayer en San Luis.
Y aunque con el bate falló en dos oportunidades, el prospectazo de los Mets de Nueva York y Bravos de Margarita, no cabía de contento por jugar en el Estadio Busch, uno de los más modernos parques de las Grandes Ligas.
"El estar presente en este evento me eleva mucho la confianza en mí mismo hasta unos grados bien elevados. Me hace sentir muy bien", sostiene el criollo, cuyo acné delata que se debate entre la adolescencia y la mayoría de edad. Dicho cuadro lo complementa con unos frenillos en sus dientes. Cualquiera que se tope con el joven por la calle, jamás imaginaría que se trata de un prospecto de Grandes Ligas. Erróneamente pensaría que se trata de un muchacho que aún no define qué hacer en la vida.
"Si fuera por mí, mañana mismo estaría con los Mets. Estoy convencido que puedo hacer ahora mismo el trabajo en las Mayores".
Los Mets lo reconocen como el prospecto más grande del campocorto en la organización, desde la llegada a la misma del dominicano José Reyes en 2003. Por ser un diamante en bruto, quieren pulirlo muy bien en cada estrato de las ligas menores.
El 2008 fue su primer año como profesional y registró promedio de .307, con 42 impulsadas en calidad de novato. Los Mets lo promovieron este año en Clase A, donde batea para . 280, amén de deslumbrar cada día con su clase en el campocorto.



