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Javier Brito reaccionó en la hora buena

Foto: Edgar Basalo / Prensa Bravos de Margarita
Foto: Edgar Basalo / Prensa Bravos de Margarita

Prensa Bravos de Margarita, enero 25.- Javier Brito, luego de haber perdido la titularidad como inicialista de Bravos de Margarita en la campaña 2009-10, resultó confinado al banco.

Viajó a Estados Unidos donde jugó en Liga Independiente con el equipo de Pensacola, donde se cansó de repartir leña. De cualquier modo, su deseo de regresar a la titularidad se mantuvo irrealizable, al menos en tres cuartos de la temporada regular.

En ese espacio, Brito debió -incluso- salir del roster semanal de 32, lo cual daba a entender que no tenía cabida en el equipo.

Sin embargo, el fornido jugador jamás dejó de trabajar y he aquí el gran ejemplo que dio a sus compañeros.

Humildad y paciencia
Todos los días trabajaba fuerte en el terreno, tal y como si su nombre estuviera inserto en la alineación del día.

Tomó batazos por la grama y practicó bateo. Se encargó de pulir su madero y su mascotín, como si presintiese que una gran oportunidad se avecinara. Las apariencias se encargaban de poner distante aquel chance, pero Javier Brito jamás aflojaba.

Entonces llegarían las últimas dos semana de la rueda regular y ante el regreso de Andy Tracy a los Estados Unidos, Brito regresó al roster. Y ante la ausencia de un inicialista experimentado, en juegos donde Bravos se jugaba la clasificación, el mánager Luis Dorante recurrió al jugador.

Y Brito no falló. Desde el primer momento se encargó de soltar batazos de todos los calibres. Y por si ello no resultara suficiente, jugó una primera base de calidad.
En esas dos últimas semana vio subir su average desde los .255 puntos hasta los .271.
  
El Round Robin
Vino el Round Robin y consigo las escogencias de sustitutos. Bravos se hizo de Luis Jiménez, inicialista experimentado y de poder. También llegó J. R. House, receptor-primera base de bateo muy productivo. Ante tales adquisiciones, el mánager Dorante optó por retornar a Brito a la banca.

De nuevo, el fornido toletero no alzó protesta alguna... Pero tampoco dejó de trabajar. Sin chistar palabra aceptó la situación y volvió a fajarse con ahinco en las prácticas prejuego.
La diosa de la fortuna - una vez más - tenía reservada otra recompensa a la entrega de Brito. Tan pronto se produjo la salida de Dorante, el sol volvió a salir para Javier.

En sus primeras declaraciones, luego de asumir el cargo de mánager, Hensley Meulens manifestó: "Voy a jugar primordialmente con la gente que nos trajo al Round Robin".
Y pese a la presencia de Luis Jiménez - quien pasó a ser bateador designado -, Brito regresó a la inicial. Al igual que lo hizo en la parte final de la eliminatoria, repartió leña pareja.

A la defensiva, corrigió los defectos que le habían arrebatado la titularidad. Atrás quedaron los problemas con los disparos en piconazo y se convirtió en una muralla en la defensa del primer cojín.

En verdad, Javier Brito es merecedor de los más caros elogios. Nunca se dio por vencido y siempre tuvo la certeza de que volverían las oportunidades. Las cuales no desaprovechó.

Justa recompensa
Su enjundia le permitió terminar como séptimo mejor bateador del Round Robin, con puntaje de .341, con dos jonrones - uno de ellos Grand Slam - y diez empujadas. También adicionó dos dobles para terminar con balance de 45-15.

Su futuro inmediato apunta a un regreso para Liga Independiente. Pero en el seno de los Bravos queda la convicción que Javier será una de las piezas de mayor fuste, entre las que el equipo tendrá a disposición la venidera campaña.


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